El presidente de la Plaza de Salud y rector de la Universidad Iberoamericana (Unibe), doctor Julio Amado Castaños Guzmán, ha recordado lo que siempre ocurre: que después de tormentas como Sandy vienen las epidemias. Como nunca se está lo suficientemente preparado para prevenir los efectos, entonces vale prepararse para enfrentarlos. Los epidemiológicos se agregan a los estragos que las tormentas causan en la población, sobre todo en los sectores más vulnerables. Por experiencia, Castaños Guzmán advierte que a causa de las lluvias se incrementarán los casos de dengue, leptospirosis y las enfermedades diarreicas relacionadas con la contaminación y la falta de agua potable. Que los más vulnerables ya no sean grupos, sino grandes segmentos evidencia la magnitud de las enfermedades provocadas por los aguaceros. Si bien reconoce que la realidad es de difícil abordarje, sobre todo en un momento en que la nación está, a su juicio, entrampada en una emboscada económica, de todas formas hay que enfrentar la situación sin la menor pérdida de tiempo. Es lo que procede para evitar males mayores.

