Balance
Luces y sombras caracterizan los primeros dos años de ejercicio del poder que cumple este sábado el presidente Danilo Medina. Pero la sencillez y contacto directo con la gente, que lo convierten en un gobernante terrenal, le han ganado una apreciable popularidad, que inclinan la balanza a su favor. Es cierto que hay muchos problemas pendientes de soluciones, que son en gran medida resultado de la cuantiosa deuda social acumulada.
Pero también se tiene que reconocer el compromiso que ha asumido el Presidente con el desarrollo de la educación, a través del pacto educativo y la construcción de planteles, y el respaldo a los sectores productivos, específicamente a los pequeños y medianos.
Se cuestiona que Medina ha sido pasivo frente a la corrupción del pasado, pero tiene a su favor que durante su gestión los escándalos en la administración de los recursos públicos se han reducido a su mínima expresión. Su interés en adecentar el ejercicio del poder y resolver los problemas nacionales figuran entre las notas más características de su gestión.

