Vandalismo
En una coincidente jornada, encapuchados que participaban en una protesta en Navarrete, asesinaron a balazos a un hombre e hirieron a su hermano, mientras otros tirotearon la residencia del vicealcalde de ese municipio; en Salcedo, desconocidos atacaron el destacamento policial, lanzaron bombas caseras y destruyeron puertas de Edenorte y de la Alcaldía, mientras que en Bonao rompieron cristales de un edificio bancario y de una tienda. En San Francisco de Macorís, un camionero sufrió el impacto de un balazo en el rostro.
Ese oleaje de violencia, que también incluyó enfrentamientos a tiros y pedradas con la policía y quemas de neumáticos, precedió a una convocatoria a huelga en reclamo de que se declare parque nacional a Loma Miranda. Difícil es creer que esas acciones vandálicas en Santiago, Navarrete, Salcedo y Bonao, fueron meras coincidencias.
Mentadas organizaciones populares no terminan de entender que a la gente no se le impone por la fuerza acciones o criterios y que lo mejor siempre sería que la razón prevalezca sobre la intolerancia. Manolo de los Santos Puello, de 25 años, fue baleado por la espalda, en una acción criminal, cuyos autores deben ser apresados y sometidos a la justicia. La sociedad no acepta ni merece ser sometida a terror por gente sin razón y sin alma.

