Más vale
Los seis muertos, ocho heridos y las versiones que se han tejido sobre el asalto a la cárcel de Najayo para liberar a presidiarios condenados por homicidios son para que no quede un cabo suelto en la investigación que ha emprendido la Procuraduría General de la República. Contradicciones que se han evidenciado no han dejado de generar cierta preocupación.
Esa es la verdad. Pero anima la aclaración en el sentido de que se realiza una investigación seria y pormenorizada, como debe ser, “sin sensacionalismos ni paños tibios y sin buscar chivos expiatorios”. Si esa es la onda hay que darle un voto de confianza en la pesquisa sobre el inaudito asalto, siempre que su determinación sea esclarecer y no festinar el caso para salir de paso. En la tesitura en que se encuentra el procurador Francisco Domínguez Brito se torna más imperioso realizar una investigación que cumpla con todas las de la ley para aclarar y establecer responsabilidades sobre la operación atribuida a un comando armado y en torno a la cual hay mucha tela que cortar.

