El senador Julio César Valentín la ha puesto en el centro de la diana al cuestionar los sueldos públicos y la desproporción en número y tamaño de las entidades estatales. Pero el senador por Santiago se ha quedado corto con sólo denunciar y no emprender iniciativas legislativas para adecuar los sueldos y los entes públicos a las condiciones de la economía. Pero no deja de ser una verdad como un templo su afirmación de que los grandes órganos sólo sirven para el reparto de sus incumbentes y que la cantidad de miembros con que cuentan choca con la pobreza del país. Son verdades que tienen que decirse para desmontar la hipocresía que infla el discurso político y social. En cuanto a los sueldos llora ante la presencia del _Señor que el Presidente de una nación como Uruguay devengue unos tres mil dólares mensuales, mientras por aquí cualquier ministro reciba el equivalente de hasta 15 mil dólares. Y para colmo sin límite en gastos. La verdad es que los gastos que suponen los entes públicos no se corresponden con los servicios que ofrecen.

