Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Tiene que sorprender que un político tan espontáneo, que tanto gusta de luces y grabadoras, de repente se esconda de la prensa. Ya instalado en una residencia de la calle Hatuey, 42, de Los Cacicazgos, la ocasión es apropiada para hablar con más calma con el ex presidente hondureño. Pero, cosa extraña, Zelaya no está disponible y cuenta con un dispositivo de seguridad del que no pareció disfrutar ni cuando gobernaba en Honduras. Por el mobiliario que ha sido transportado y el acondicionamiento de la vivienda se presume que su estadía en el país va para largo. Lo de que sólo estaría unos días porque su destino era México, de donde regresaría a Honduras a enfrentar acusaciones penales, ahora está por verse. La residencia en que se aloja Zelaya cuenta con un circuito de vigilancia de vídeo y en la marquesina había dos yipetas, una Land Cruiser Prado, y otra Ford. Tal vez el otrora locuaz Zelaya quiera poner sus ideas en orden. Sin embargo, ni en las condiciones más neurálgicas jamás rehuyó el intercambio con la prensa. ¿Por qué ahora?

El Nacional

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