Sospechoso
Los familiares del asesinado periodista Blas Olivo, cuya muerte se atribuye a una red de sicarios encabezada por un recluso de la cárcel de Monte Plata, habían demandado que los implicados en el crimen que guardan prisión fueran rodeados de la mayor seguridad para preservar sus vidas. Al cabo de poco día ocurrió lo que temían, que el supuesto cabecilla de la banda criminal, identificado como José Miguel Rodríguez Almonte (Job), fue abatido en un confuso incidente con agentes que requisarían su celda.
Tras un supuesto informe de que el recluso, aislado en una celda de máxima seguridad, poseía armas de fuego, los agentes acudieron a realizar una requisa, originándose el incidente que terminó con su vida.
Los agentes, a su llegada a la celda, habrían sido recibidos a tiros por el recluso, por lo que se vieron precisados, siempre según la versión de las autoridades, a repeler la agresión. Puede darse por descontado que los familiares ni la opinión pública creen que el suceso ocurrió como se ha contado. Para todos al recluso lo mataron para que no hablara.

