La sorpresiva destitución de Taína Gautreau de la administración del Seguro Médico para Maestros (Semma) envía un mensaje confuso. La decisión deja la impresión de que se le castigó por reconocer las irregularidades administrativas que detectó en la entidad y por su intención de establecer responsabilidades al respecto. A simple vista, no merecía que se le destituyera, sino que se le apoyara en su loable interés de que los responsables del déficit de unos 950 millones de pesos que ha privado a los maestros de seguro médico no se salieran con la suya. Sin embargo, resultó extraño que la crisis financiera, sobre la que hasta una auditoría de la Cámara de Cuentas encontró graves irregularidades, fuera rebajada por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) a una suerte de conflicto personal. Con la destitución de Taína, quien a manera de recompensa fue designada viceministra de Educación, no se sabe si se aclarará u olvidará la crisis. Lo ocurrido es insólito, pero al margen de pifia, Taína debe estar satisfecha de proceder como demanda el interés público.

