Las armas
De no ser porque en este país hasta lo más insólito puede ser lo más normal, cualquiera dudaría que alquilar, vender, empeñar y robar armas de fuego fuera, como reveló el presidente de la Pastoral Juvenil, el pan nuestro de cada día en muchos barrios.
Como complemento de la denuncia del padre Luis Rosario, dirigentes comunitarios han agregado que el comercio de armas ilegales es un mercado libre en los sectores de la capital.
Si la operación es de dominio público se supone que las autoridades tienen que estar muy al tanto del letal negocio. Se dice que agentes de la Policía, que como se sabe devengan una miseria, se ven compelidos a alquilar sus armas para satisfacer alguna necesidad.
Las armas que según los denunciantes son adquiridas a precios que oscilan entre los 2,000 y 3,000 pesos, dependiendo de su capacidad y procedencia, es obvio que son utilizadas para crímenes, atracos y algún otro tipo de fechorías. Cierto o no la realidad es que son muchos los revólveres, pistolas y escopetas que hay en la calle. El caso es para por lo menos abrir una exhaustiva investigación.

