Consenso
El pacto eléctrico es más que necesario para abordar a largo plazo la problemática del sector. Pero hasta que se logre un consenso sincero entre todos los actores, incluyendo los consumidores, es preferible no precipitar la suscripción del convenio.
La ausencia de los sindicalistas, aunque no pueda decirse que representan el sentir de la clase trabajadora, no deja de ser un ingrediente perturbador. El Gobierno y los empresarios suelen entenderse con mucha facilidad, como ocurrió con el incremento de un 14% al salario mínimo, para imponer decisiones que no necesariamente representan el sentir de las mayorías.
El pacto eléctrico es un asunto de mucha envergadura, que bajo ninguna circunstancia puede festinarse y en torno al cual deben sopesarse todas las opiniones.
Es más que tiempo de acabar con las soluciones aisladas, que se justifican en medio de la crisis que ha afectado el servicio eléctrico. En su condición de coordinador del Consejo Económico y Social, monseñor Agripino Núñez Collado debe evitar que se imponga una salida no consensuada para beneficiar a algún sector en detrimento de las grandes mayorías.

