El embajador de Estados Unidos, James W. Brewster, ha sido reprendido duramente por distintos sectores por sus críticas contra la corrupción y su intervención en asuntos domésticos. Pero la réplica más dura ha sido la formulada por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.“A ese señor (Brewster), que se meta en su embajada y como esposa que es de un señor, que se ocupe de su casa. Eso es lo que tiene que hacer él”, fue la respuesta de López Rodríguez cuando se le preguntó sobre las frecuentes críticas del diplomático a la corrupción en el país.
Como reclamó Brewster a quienes disentían de sus cuestionamientos, el Cardenal favoreció incluso que se devuelvan todas las visas norteamericanas, porque aquí “no nos interesa ninguna”. Desde que se conoció, la designación de Brewster no cayó bien en la Iglesia y otros sectores. Pero el rechazo se ha incrementado con sus intervenciones y críticas, tildadas de injerencistas, sobre distintos asuntos. La repulsa ha sido más contundente que el apoyo que han tenido sus mensajes.

