Página Dos

PRIMERA FILA

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Alarma

El director del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Alejandro Herrera, acaba de sonar la alarma sobre una práctica que, si es como alega, puede tener no solo consecuencias comerciales, sino peores para esa pujante industria. Se trata de lo que definió como “injerencia ilícita” con el uso de punteros de rayos láser sobre vuelos comerciales en proceso de aterrizaje.

Las quejas que citó de pilotos y aerolíneas plantean un conflicto de intereses que no está en capacidad de resolver, sobre el cual se ha limitado a dar la voz de alerta. Si es como señala que son tantos los riesgos que presentan para la seguridad aérea el uso de rayos láser, que pudiera calificarse como un acto de terrorismo, las autoridades tienen que enfrentar la práctica, sobre todo si además de peligrosa es ilegal.

El país ni la industria pueden exponerse a ningún tipo de riesgos por el uso de un instrumento que no se corresponde con las leyes ni con las técnicas de la aviación. Herrera no debe demorar los pasos legales que demandan las circunstancias para enfrentar la situación.

El Nacional

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