En la homilía con motivo del Día de la Altagracia, el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Plinio Martínez, describió un panorama perturbador. Dijo que República Dominicana vive un proceso de incertidumbre, inseguridad, desconfianza y confusión. En honor a la vedad, es lo que piensa y repite mucha gente y lo que traducen campañas para fortalecer y rescatar los valores. Ante cientos de feligreses que colmaron la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia, el religioso alertó sobre la pérdida progresiva de principios básicos, en contraste con el desarrollo de las técnicas, los medios de comunicación y la informática. Esto ha producido -señaló- una cultura fuertemente enraizada en la codicia, en el poder, el desenfreno y en el egoísmo. Con la autoridad moral de la Iglesia el panorama reiterado por monseñor Martínez debe merecer algún tipo de atención de las autoridades. Son muchos los que realmente sienten y están alarmados por el peligroso sendero que transita la nación dominicana. El progreso que suele exhibirse no se corresponde con la realidad.

