Panamá
En tanto Estados Unidos toma muy en serio los “papeles de Panamá”, el Gobierno de la nación istmeña se ha plantado con un duro mensaje. Mientras el escándalo se expande acompañado de todo tipo de conjeturas, el presidente Juan Carlos Varela dice que no se convertirá en “chivo expiatorio”, al tiempo de señalar que cada Estado debe hacer cumplir a sus empresas y sus ciudadanos sus leyes y reglamentaciones.
El desenlace es impredecible, pero las filtraciones de las millares de compañías en paraísos fiscales abren un abanico de interrogantes tanto sobre la evasión de impuestos como del lavado de dinero procedente de la corrupción y el narcotráfico. Tras las filtraciones Panamá, cuya economía es de las más sólidas de la región, se ha convertido en blanco de sospechas.
A propósito del escándalo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) definió a la nación como el “último mohícano de la evasión”. Sobre los papales de Panamá es mucho lo que se va a escribir. De República Dominicana se han mencionado 486 compañías, 57 clientes, 67 beneficiarios y 192 accionistas.

