Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Prédica

Con su visita al penal de La Victoria, monseñor Francisco Ozoria, que había proclamado que la iglesia debe estar en los barrios populares, ofrece una señal de lo que será su misión como arzobispo metropolitano de Santo Domingo. Como centro penitenciario La Victoria representa, por sus múltiples carencias, el símbolo de la injusticia y la degradación humana.

El hacinamiento, la demora en los procesos judiciales, la insalubridad y la desatención constituyen las principales características de la legendaria penitenciaría. Todo el cosmético que engalana el discurso sobre el sistema carcelario se desmorona con las condiciones infrahumanas de La Victoria.

Al visitar el antro, monseñor Ozoria Acosta no pudo más que exclamar que “en medio de una situación así… no puede haber trato humano, ni tampoco dignidad en el trato a las personas”.

Su señalamiento de que a “nivel humano, a nivel físico, se necesita más atención” representa una clarinada sobre una realidad dolorosamente triste, que no se puede ocultar. Más auspicioso no puede ser el comienzo.

El Nacional

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