Mensaje
No todos los Gobiernos de América Latina han dado como buena y válida la confesión de la firma Odebrecht sobre los supuestos sobornos que había pagado en varios países para la adjudicación de obras.
Mientras por aquí se han anunciado investigaciones y países como Panamá y Perú se han suspendido nuevos contratos con el consorcio brasileño, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha advertido que no actuará sin pruebas. Es el único que se ha plantado ante la tormenta que ha desatado la delación de la multinacional.
En Ecuador, Odebrecht dijo que distribuyó 33,5 millones de dólares. Pero Correa no da crédito a las declaraciones sin la debida documentación.
Correa señaló que no se pueden aceptar “sin pruebas ni beneficio de inventario las versiones de directivos de una empresa que se ha declarado culpable de actos de corrupción y que para atenuarlos literalmente negocia su responsabilidad ante la justicia estadounidense con millonarias multas de por medio”. Habría que ver el impacto que tendría la posición del presidente ecuatoriano.

