Desde aquel fatídico 11 de enero de 1948, la fecha está marcada por el dolor y la nostalgia. La muerte de los 32 deportistas en el accidente aéreo ocurrido en el paraje Río Verde, próximo a Villa Altagracia, es un episodio que ha dejado huellas muy profundas en el alma nacional. La población se estremeció al enterarse que los integrantes del equipo de béisbol de Santiago y los tripulantes, quienes retornaban de un histórico partido en Barahona, habían perecido en lo que se conoce como Tragedia de Río Verde. Desde entonces cada 11 de enero se rinde tributo a las víctimas, a quienes se ha erigido un monumento en la zona en que precipitó el avión. Como llovía a raudales se ha atribuido al mal tiempo la causa de una tragedia que contemporáneos del suceso recuerdan con profundo pesar. La nación se paralizó. Y la emoción por el partido que se había jugado con el equipo de Barahona para decidir el campeón del torneo de béisbol aficionado se trocó en luto y dolor al informarse sobre la tragedia, de la cual se conmemora hoy el 64 aniversario.

