El engaño
El papa Francisco fue directo en su mensaje a los jóvenes colombianos: “No se dejen vencer, ni engañar, ni pierdan la alegría, ni la esperanza y la sonrisa”, pues el Sumo Pontífice conoce la cultura de los latinoamericanos, está de más decir que es argentino, y más de los jóvenes de una nación que mantuvo durante 50 años un conflicto entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC que costó la vida a miles de jóvenes y adolescentes.
Un año después de la firma del acuerdo de paz, era necesario en Colombia la presencia de una autoridad moral del nivel del Papa, a fin de que terminen los resentimientos que quedan entre los bandos de una confrontación que superó las cinco décadas y de la que quedó toda una estela de viudas, huérfanos y mutilados.
De acuerdo a lo que recoge la prensa internacional, el presidente Juan Manuel Santos fue receptivo al discurso de Francisco, quien en cada oportunidad insistía en inculcar entre el valor de la alegría, una especie de bálsamo para cubrir las huellas entre las víctimas de una guerra que nunca fue necesaria.

