Desorden
Lo menos que debe hacer el ministro de Educación, Andrés Navarro, es ceder frente a la oprobiosa presión de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) a favor de que se revoque la exclusión de la nómina de personas que cobraban como maestros sin impartir docencia. El apoyo que ha encontrado en la depuración de la nómina de la cartera es para que sus autoridades se mantengan firmes.
Por supuesto que los casos que ameritan revisarse, tienen, en aras de la justicia y como se ha hecho con varios, que revisarse. Es lo que manda la sensatez.
Pero escandaliza que una auditoría que se supone fue realizada con el más absoluto rigor técnico arrojara nada menos que 3,929 docentes que no presentaron evidencias válidas sobre su desempeño.
Solo el caso de 1,680 docentes que presentaban irregularidades en su desempeño representa para el erario un costo de 648 millones de pesos al año, sin incluir otros 224 millones que se erogaban en contrataciones adicionales. Es verdad que faltan detalles, pero el desorden había que enfrentarlo.

