Las contradicciones e incidentes que rodean las investigaciones sobre la muerte del coronel José Amado González y González enmarañan todavía más el perturbador suceso ocurrido el 24 de diciembre. Cunde el temor de que los tropiezos en las pesquisas terminen por dejar sin aclarar la muerte del oficial, a quien se ha relacionado con el capo boricua José David Figueroa Agosto. Si el paradero de éste se ha convertido en uno de los grandes misterios, el caso de González y González parece trillar el mismo camino. El incidente en la cárcel de Najayo con Dolphy Peláez, hermana de la imputada Mary Peláez, ha servido para poner sobre el tapete las diferencias entre la Procuraduría General de la República y los organismos de seguridad del Estado. Lo cierto es que las contradicciones surgieron desde que se iniciaron las pesquisas sobre la muerte del oficial de la Policía. Pero las autoridades deben tener en muy cuenta lo que implicaría en todos los términos dejar sin aclarar un caso que ha dado tanto de qué hablar. Es un lujo que no se pueden dar.

