No era como pretendía el presidente Barack Obama, pero se puede considerar una victoria el acuerdo en el Senado en torno a su plan de recuperación económica. El programa para estimular la economía ascendía a 825 mil millones de dólares, pero después de intensas presiones, discusiones y recriminaciones republicanos y demócratas acordaron dejarlo en 780 mil millones. Ante la ola de desempleo que afecta Estados Unidos, el plan se había tornado de vida o muerte para la administración de Obama. Sólo en enero se perdieron 598 mil puestos de trabajo, la cifra más alta desde 1974. El gobernante había tildado de irresponsable e inexcusable los reparos del Senado en torno al plan para recuperar la economía. Tras intensas negociaciones demócratas y republicanos pudieron vislumbrar una salida para desatascar el proyecto y permitir a Obama el respiro el aliento que necesitaba para afrontar una crisis que no habido forma de conjurar. Con todo y el acuerdo el plan no deja de ser una prueba para Obama.

