Al opinar sobre el controversial libro Trujillo, mi padre, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, ha incurrido en un deplorable atentado contra la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Está en pleno derecho de, como dijo, no comprarlo, no leerlo ni aceptar que nadie se lo regale, pero de ahí a pedir que se prohíba hay mucha diferencia. Aunque lo respetan no todos comparten su criterio de que el libro escrito por Angelita Trujillo, hija del finado dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, pone en tela de juicio valores patrios del pueblo dominicano. Son muchos lo que piensan que todavía no se ha escrito toda la verdad tanto de la dictadura como del ajusticiamiento de Trujillo. El presidente de la Suprema Corte de Justicia sabe que impedir la circulación del libro, por más difamatorio o afrentoso que sea, es una acción inconstitucional. Se tiene que tener cuidado con opiniones apasionadas, que puedan comprometer la integridad. Cualquiera que se sienta injuriado sólo tiene que recurrir a los tribunales.

