Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Se entiende que por prudencia el  embajador de Gran Bretaña  no mencione públicamente el nombre de la empresa que afirma  se espantó del país para no aceptar la imposición de sobornos,  de funcionarios, pero resulta extraño que no  remitiera tan grave denuncia  a la Cancillería dominicana  como manda el librito  de la diplomacia. El canciller Carlos Morales Troncoso ha dicho que  el  señor Steven Fisher no ha referido el problema a las autoridades dominicanas, a pesar de que  emitió una queja pública con juicios de valores sobre lo que definió como  estado de inseguridad jurídica. Ahora se menciona el nombre de una empresa británica que  se habría retirado en 2010 agobiada por un conflicto jurídico  que data de 2002 que la obligaba a pagar deudas contraídas con contratistas dominicanos. El embajador Fisher, que se dice ha cumplido ya su misión aquí,  está compelido a revelar nombre de la empresa objeto de tentativa de soborno y de otra que  estaría preparando  su partida por las mismas razones.  Esa es una denuncia gravísima que no se puede quedar en tinteros imperiales ni  cubierta por manto de impunidad.

El Nacional

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