Si el Gobierno no cumple con los resultados de la Cumbre, como han afirmado prominentes funcionarios en torno a propuestas como el 4 por ciento para educación, el 10 a los Cabildos y otras, propinaría una estocada mortal al diálogo como instrumento para dirimir conflictos. Su crédito quedaría muy mal parado, pues confirmaría la aprensión de que no se aplicarían los acuerdos y que el encuentro no era más que una estrategia publicitaria para entretener a la opinión pública. Para inquietud de quienes veían en el encuentro una oportunidad para fortalecer el sistema institucional, el secretario de la Presidencia, doctor César Pina Toribio, expresó que como resultado del desorden de 2000-04, el Gobierno no puede cumplir leyes que, paradójicamente, en ese período sí se respetaban. Aunque sin las motivaciones de Pina Toribio, los titulares de Economía y Planificación y Hacienda, Temístocles Montás y Vicente Bengoa, también han advertido la dificultad que tendría el Gobierno para acoger propuestas económicas formuladas en la Cumbre. Por supuesto que el Gobierno sabe a lo que se expone.

