Aunque el presidente Leonel Fernández había dispuesto su aplazamiento hasta después del 27 de este mes, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto que convoca la Asamblea Nacional para reforma la Constitución. Ante la caída del primer punto de la cumbre que convocó para consensuar medidas ante la crisis internacional, que en modo alguno podía pasar inadvertida, la gran pregunta es ¿qué hará ahora el mandatario con relación a la pieza? No es la única interrogante, pues su llamado para que se aplazara el conocimiento del proyecto motivó que varias organizaciones se integraran a la cumbre de las fuerzas vivas. Entidades empresariales y de la sociedad civil se cuentan entre las que condicionaron su participación a que se dejara sin efecto la reforma constitucional. El Presidente no puede observar la ley y tiene un plazo de ocho días para promulgarla a partir de la fecha en que sea recibida. A lo más que se puede llegar es a modificar el proyecto. Nada más.

