El procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, debería aclarar con más detalles la colaboración que dijo le garantizó Estados Unidos en la persecución contra los fugitivos José David Figueroa Agosto y Sobeida Féliz Morel. Porque no está claro si se trató de una colaboración espontánea prometida por el procurador general de Estados Unidos, Eric Holder, o resultado de una solicitud en tal sentido. Aunque la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) suelan moverse en el país como Pedro por su casa, el caso no deja de ser un tanto complejo. Por eso sería bueno saber el papel que desempeñarán esos organismos en la persecución de los dos fugitivos, a quienes parece que los tragó la tierra. Es claro que en torno a la desaparición misma de Figueroa Agosto y de Féliz Morel ronda un amplio abanico de sospechas que gira en todas las direcciones. Una aclaración de Jiménez Peña contribuiría a despejar algunas interrogantes sobre lo que puede devenir en una intervención en los asuntos internos. ¿O no?

