Además de observar todas las normas legales para evitar atropellos, el operativo de la Secretaría de Salud Pública contra la falsificación de medicamentos no sólo debe limitarse a Moca, sino que tiene que abarcar a todos los que de una forma u otra pudieran estar involucrados en el criminal negocio. Porque también se ha denunciado el problema de las importaciones de medicinas, y peor aún la advertencia del Gobierno cubano, sin que se le prestara atención, sobre una antitetánica que se utilizaba de manera irregular. A causa del medicamento murieron dos personas y, que se sepa, ni siquiera se ha ordenado una investigación para establecer responsabilidades. El comportamiento del titular de Salud Pública, doctor Bautista Rojas Gómez, ha dejado lagunas con relación al escándalo de los medicamentos adulterados. Tal parece que tiene sospechosos favoritos. Los incidentes que matizaron el operativo en Moca no son óbices, pero tampoco se pueden dejar cabos sueltos si el interés es terminar con un crimen que sabrá Dios cuántas víctimas habrá cobrado en el país.

