La muerte el jueves en la noche de un cabo de la Marina durante un asalto en que una niña de 13 años resultó gravemente herida y que falleció ayer, día de su cumpleaños, ocurrido en el ensanche La Fe, pone un toque dramático al desarme selectivo que se proponen las autoridades. El cabo César Sierra fue abatido a tiros por dos delincuentes que viajaban en una motocicleta tipo Saltamonte y que también hirieron de gravedad a la niña Soranyi Yahaira Martínez. El marino fue despojado de su arma durante el suceso ocurrido frente a la residencia número 34 de la avenida José Ortega y Gasset, en donde residen la madre y otros familiares de la jovencita que murió de un disparo en la cabeza. El deplorable caso no puede soslayarse del debate sobre el ilegal e inoportuno desarme en diciembre que promueve la Secretaría de Interior y Policía dizque para enfrentar la criminalidad y la delincuencia callejera. Y es que con tanta inseguridad ciudadana el desarme selectivo parece una de esas iniciatiavas que no tienen ni pie ni cabeza: traída por los pelos.

