En nada contribuye a la solución de los graves problemas financieros que agobian a la Universidad Autónoma de Santo Domingo el enfrentamiento verbal entre su rector, Mateo Aquino Febrillet, y la ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Ligia Amada Melo, que ahora se acusan mutuamente de abultar nóminas de empleados. Ambos académicos, que han sido profesores de la UASD, deberían halar la soga en la misma dirección de ayudar a esa Alma Mater a superar su actual estado de calamidad financiera. El rector Aquino Febrillet debería entender que hay que hacer algo de mayor trascendencia que justificar el cuadro de desastre y la ministra Ligia Amado, en vez de lapidar a las autoridades universitarias, está en obligación de procurar algún tipo de solución que lleve siquiera alivio a la UASD. Hace tiempo que la UASD ha debido ingresar en un periodo reflexión y autocrítica en procura de encontrar el camino de retorno a la realidad social, política y social de la República a los fines de poder ofrecer respuestas a las demandas de una sociedad que parece transitar en dirección opuesta a lo que es la Universidad Autónoma de hoy.

