Se nota preocupación en el ministro de Economía, Temístocles Montás, al advertir sobre graves tensiones en la isla si la tragedia haitiana no se afronta con prontitud. Es posible que el funcionario también se haya percatado de que median muchos obstáculos para afrontar en forma debida y oportuna las devastaciones causadas por el terremoto del 12 de enero. Salta a la vista que a dos meses de la tragedia el panorama no ha cambiado significativamente. De lo contrario el ministro de Economía no tendría necesidad de insistir en que el planteamiento de República Dominicana es que la comunidad internacional ayude a Haití y de que este país se deje ayudar. Montás alertó que las tensiones que genería la demora del plan de reconstrucción y fortaleza del Estado haitiano no sólo afectaría a la isla, sino al Caribe. El 31 de este mes se celebrará en las Naciones Unidas una cumbre de donantes para trazar la estrategia de recuperación a favor de la diezmada República. El problema es que los haitianos han comenzado a desesperarse por la lentitud de las ayudas.

