Desde su fatídico asesinato ocurrido un día como hoy de 1975, la figura del periodista Orlando Martínez se ha consolidado como un mártir del buen periodismo. Pese a los 36 años transcurridos desde aquel 17 de marzo, con todo y que al menos los autores materiales han sido condenados, la indignación y el horror todavía laten en la conciencia de los sectores comprometidos con la libertad y el derecho a la información. Cada aniversario del luctuoso suceso fortalece la convicción de que la intolerancia es uno de los enemigos más encarnizados de la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Orlando, quien a la hora de su vil asesinato era columnista de El Nacional y director ejecutivo de la revista ¡Ahora!, ejercía un periodismo responsable y sin temor. Pagó con su vida su compromiso con la verdad, que exponía con valentía. Por todas las condiciones que adornaban su ejercicio se ganó el respeto y la admiración de importantes sectores. Hoy se le recuerda como un mártir de la libertad y un referente sobre el ejercicio periodístico.

