Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La sentida muerte a los 80 años de edad de doña Rosa Emilia Sánchez viuda Taveras deja un profundo vacío en los programas de asistencia y solidaridad con los enfermos, la pobreza y el dolor humano. A la ilustre dama no le dio con servir como un acto de caridad, sino que la filantropía fue parte de su vida. A principios de los 60 ya la dama servía como voluntaria en un dispensario de Cristo Rey, sin abandonar esa labor ni siquiera durante el tiempo que residió en Estados Unidos. Su solidaridad con los enfermos de escasos recursos económicos la llevaron a fundar la Asociación de Voluntarios del Instituto Oncológico Heriberto Pieter y la famarcia Milagros de la Caridad, para proporcionar medicamentos a los pacientes. La distinguida dama, biznieta del prócer Francisco del Rosario Sánchez, había nacido en Santa Fe, San Pedro de Macorís, en 1928, y era la viuda del ingeniero Enrique Tavares Espaillat. Era persona buena, que sufría el dolor del prójimo. Paz a sus restos y consuelo para sus deudos y relacionados.

El Nacional

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