El Gobierno ha optado por confinar a los casinos las máquinas tragamonedas que no sólo operan en bares, bancas de apuestas, colmados, billares y restaurantes, sino que son utilizadas por menores de edad. De hecho, la operación de las máquinas está prohibida en determinados establecimientos, pero, como recordó el ministro de Hacienda, la restricción no se cumple. En una saludable señal, Vicente Bengoa declaró que atendiendo a quejas de diferentes organizaciones se ha optado por modificar la ley que regula la operación de las máquinas. Ahora se espera que la receptividad no se quede únicamente en lo que concierne a las tragamonedas. Por el efecto negativo de las instalaciones, se espera que el proyecto de ley presentado al Congreso sea sancionado sin modificaciones ni dilaciones. Se trata de la mejor salida. Las tragamonedas, como la proliferación de juegos de azar, se han convertido en una epidemia que afecta con más intensidad a los barrios marginados, sectores en los cuales más gente vive de la esperanza.

