El arzobispo de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, exhortó a la población a no perder la fe en el futuro, por más abrumadores y desespernantes que sean los problemas actuales. Se trata de un mensaje optimista, que es necesario cultivar para construir un futuro más promisorio para la nación. Si algo es importante en estos momentos de incertidumbre es que cada quien pueda reflexionar y enrolarse en la vía más adecuada para salir adelante. De un representante de la Iglesia Católica no se podía esperar un mensaje pesimista, desalentador. Sin embargo, estimula que se visualice el futuro con optimismo. El parangón no pudo ser más acertado al recordar que los dominicanos lograron a base de voluntad de independizarse en 1844 de 22 años de ocupación haitiana. Será siempre mirar y confiar en el futuro que amilanarse ante la inseguridad, la delincuencia, el narcotráfico, el desempleo y todos los inconvenientes que agobian a la nación. Se trata de un mensaje que debe calar en cada ciudadano y en cada sector.

