La salida a la calle de los partidarios del expresidente Jean Bertrand Aristide es como echar más gasolina a la conflictiva situación de Haití. Desde el retorno de su prolongado exilio en Sudáfrica, Aristide no se ha mantenido fuera del reflector público, lo que ha alimentado conjeturas. No se había sentido en la vida política hasta que trascendió la falsa versión de que el Gobierno lo interrogaría sobre narcotráfico. Aunque la información fue rápidamente desmentida por el Gobierno, los partidarios de Aristide han considerado necesario dar una demostración de fuerza. El partido Familia Lavalas, que lidera el exgobernante, es uno de los más fuertes de la empobrecida nación. Su decisión de tomar las calles bajo el alegato de conmemorar fechas especiales representa, en medio de la crisis de gobernabilidad que ronda en Haití, un evidente mensaje al presidente Michel Martelly. La renuncia del primer ministro y los choques de Martelly con el Congreso son síntomas inquietantes sobre la inestabilidad que cunde en la vecina nación.

