Debe preocupar más al Gobierno que provengan del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) denuncias como las supuestas trabas que tienen que enfrentar los inversionistas en dependencias del Estado. Porque la denuncia de irregularidades administrativas no ha sido el rol que ha caracterizado a la entidad que dirige el licenciado Lisandro Macarrulla. Las preocupantes irregularidades de que se hace eco el empresario constituyen una valiosa colaboración dentro de las prédicas del Gobierno para promover la inversión. Además del exceso de trabas, Macarrulla cuestionó las intenciones oficiales a favor de iniciativas que posibilitan monopolios públicos, en detrimento de la Ley General de Libre Competencia. En momento que se busca el consenso para enfrentar los efectos de la crisis financiera, denuncias como las del presidente del Conep, por más incómodas que puedan resultar, no deben caer en saco roto.

