Aunque todavía tímida, la decisión del presidente Barack Obama de flexibilizar las restricciones para viajar a Cuba ha marcado un acontecimiento que no ha tardado en evidenciar auspiciosos resultados.
Cientos de cubanos, con tanto equipaje como si se tratara de la mudanza de una casa, hicieron largas filas este fin de semana en el aeropuerto de Miami para viajar a La Habana a reunirse con familiares y amigos. Las grandes compras se hicieron sentir en los centros comerciales de Miami con la oleada de cubanos que llenaron tres vuelos para reencontrarse o conocer a los suyos, o al territorio de sus progenitores. Coincidió la avalancha con las gestiones de ocho senadores demócratas que el viernes viajaron a La Habana para discutir el futuro de las relaciones bilaterales. En lo que se elimina el criminal embargo comercial, legisladores también demócratas han elaborado un proyecto de ley para que se restaure la libertad de los estadounidenses de viajar libremente a Cuba, como lo hacen a China o cualquier otro punto de la geografía.

