Otras realidades, más tensas y escabrosas, han desplazado el encanto social de la cumbre que se inicia mañana en Trinidad y Tobago con el presidente estadounidense Barack Obama. Parece que el encuentro será algo más que una presentación de credenciales o el ejercicio de retórica que los ha caracterizado.
Estados Unidos lleva su propia agenda, y todo indica que girará en torno al narcotráfico, el medio ambiente y la transparencia como bases de una efectiva cooperación. Parece que el popular mandatario estadounidense no hará aparte con ninguno de los gobernantes de la región. Se reunirá de manera conjunta, según el presidente nicaragüense Daniel Ortega, con los jefes de Estado de Centroamérica y República Dominicana. Antes que festiva, la atmósfera luce tensa, con todo y la flexibilización del embargo a Cuba. La cumbre se perfila como la base de las que serían las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe.

