Es una tragedia que se inscribe dentro de numerosos accidentes de tránsito la muerte de por lo menos 11 personas el aparatoso choque próximo a Santana, Baní, de un minibús con una patana que se había volcado y quedó en medio de la vía.
El suceso en que también otros 14 resultaron heridos deja no sólo una estela de dolor y luto, sino muchas incógnitas que deberán despejarse a través de una investigación. Las interrogantes se agregaron a los frecuentes choques y vuelcos que han convertido las carreteras en cementerios. Los sucesos plantean un evidente problema de control y seguridad en las vías. Algún elemento no es observado rigurosamente para que en forma tan frecuente la población sea sacudida por tragedias en las carreteras. Si no se había hecho, el choque del minibús cargado de pasajeros que procedía de Galván con la patana volcada en la carretera es para que se revisen algunos aspectos del sistema de tránsito. Frecuentes y aparatosos accidentes hacen obvio que algo falla al respecto.

