El asesinato del periodista Gregorio García Castro, del cual secumplen hoy 39 años, marca uno de los signos más ominosos de la intolerancia frente a la libertad de expresión y difusión del pensamiento. García Castro, jefe de redacción del desaparecido vespertino Ultima Hora, fue abatido por matones relacionados con grupos militares. Como periodista fue un ejemplo de valentía y compromiso con el derecho a la información. No temió a amenazas de muerte ni transigió con los principios que norman el ejercicio periodístico. Ese 28 de marzo de 1973 marcaba tiempos muy difíciles para la profesión. Bastaba con la autocensura para evitar el vulgar atentado que terminó por convertirlo en un mártir de la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Su columna En un tris provocaba ampollas en círculos de poder, pero jamás dejó de publicarla. El ejemplo de García Castro es uno de los valiosos referentes para un periodismo comprometido con la verdad. Abrevar en su trayectoria es el mejor reconocimiento que se le puede tributar en esta fecha.

