Con diversos actos se conmemoró ayer el 40 aniversario de la muerte del coronel Francisco Alberto Caamaño (comandante Román), quien encabezó diez días antes un desembarco junto a nueve guerrilleros por Playa Caracoles, San José de Ocoa, con la finalidad de derrocar al gobierno del presidente Joaquín Balaguer.
Caamaño ha sido declarado ya Héroe Nacional por su participación en la Guerra de Abril y en la resistencia a la segunda intervención militar de Estados Unidos. Se ha dicho que Caamaño fue ultimado por un comando militar después de ser herido y capturado y todavía se escenifican polémicas en torno a su muerte y por la autenticidad de sus restos.
Aun así y sin necesidad de suplir a la historia como tribunal supremo, hay que señalar que Caamaño albergó grandes convicciones patrióticas y profundo amor y respeto por la libertad, la soberanía e independencia de su país. Es por eso que la ciudadanía considera merecida la ley que dispuso el ingreso de sus restos al Panteón Nacional.
A lo que se anhela es que la democracia dominicana y el estado de derecho se afiancen de tal manera en el país que nunca más sea necesario otra expedición como la de Caamaño.

