El gobernador del Banco Central no es mago ni nada que se le parezca, pero ha sabido arreglárselas para despejar la incertidumbre que con cierta frecuencia asoma en el comercio y otros sectores. No es ningún secreto que los comerciantes están con el grito por la caída en las ventas y por nubarrones que suelen ensombrecer el horizonte.
Pero Héctor Valdez Albizu los ha tranquilizado con la garantía de que, pese a la crisis internacional, se han tomado las medidas para mantener la estabilidad de la economía.
La verdad es que en circunstancias como las actuales, al menos la estabilidad de la tasa de cambio y el ritmo de la economía parecen un milagro. Y como si fuera poco tranquiliza todavía más la garantía de que las expectativas de crecimiento están por encima incluso de lo proyectado; de que la inflación rondará el 5%, y de que se espera una sustancial mejoría de las reservas internacionales. Pero no es cuestión de magia ni espejismo, sino de que el Banco Central ha tomado a tiempo las medidas que inspiran tranquilidad y confianza. Es todo.

