Al menos el Banco Mundial ha dejado las teorías y de andarse por las ramas con relación al problema eléctrico. Su representante Roby Senderowitsch ha advertido que el problema no se ha resuelto debido a la lucha de intereses políticos. Con una sinceridad que sorprende el funcionario acotó que todo el mundo sabe lo que se tiene que hacer y cómo hacerlo para poner fin a un problema que ha lastrado el desarrollo. Lo que cualquiera se pregunta es qué tan fuertes son esos intereses políticos como para impedir la solución de un problema que no ha hecho más que agravarse. Puede que las declaraciones de Senderowitsch vayan en la misma dirección de las condiciones que puso el embajador de Estados Unidos, Raúl Yzaguirre, para enfrentar la crisis eléctrica. Yzaguirre señaló que se requiere de un clima favorable, en que predominen reglas claras, cumplimiento de contratos, garantía de procesos legales justos y transparentes y un campo abierto para la negociación. Lo triste de todo, sin embargo, es que las consecuencias de los conflictos los pague la nación.

