El supervisor de las plantas de gas del Cuerpo de Bomberos ha declarado que no cumplía las normas establecidas la envasadora en la que una explosión ocurrida en la madrugada de ayer dejó al menos 18 heridos y cuantiosos daños materiales. La afirmación del general Daniel de Jesús García Moscoso puede exponer el desorden que caracteriza un negocio tan peligroso, pero también la falta de autoridad o negligencia de los encargados de fiscalizar su operación.
La realidad, sin embargo, es que la planta se instaló con los permisos correspondientes, cumpliendo todas las de la ley. La zona que ahora el supervisor García Moscoso considera residencial era una montería cuando se instaló la planta. Y de no ser como han testimoniado fundadores del sector las autoridades han debido observar una supervisión más estricta. El accidente refleja, de todas formas, lo peligroso que resulta el negocio del carburante. Casas, vehículos, negocios y otros establecimientos ubicados a más de 500 metros del lugar de la explosión resultaron con daños considerables.

