El embajador de Estados Unidos, Raúl Yzaguirre, ha tenido una salida diplomática al minimizar el efecto del sometimiento realizado por el padre Christopher Hartley por supuestas violaciones de las leyes laborales en las plantaciones cañeras. Pero hubiera fortalecido más las relaciones bilaterales y fuera un gran gesto de amistad si Washington no hubiera aceptado una denuncia prejuiciada, que hace daño a la imagen de este país. Yzaguirre sabe que hasta en Estados Unidos se dan casos de violaciones laborales, que de ninguna manera se pueden calificar como parte de una política. El canciller Carlos Morales Troncoso y el ministro de Trabajo, Francisco Domínguez Brito, preparan la defensa frente a una querella a la que, en aras de la amistad y la comprensión, Estados Unidos no debió darle curso. Tras una reunión con autoridades dominicanas, Yzaguirre se limitó a decir que estaba aclarando la situación y se mostró confiado en una salida fructífera para los trabajadores y para las relaciones entre los dos países. Pero todo dentro del plano diplomático.

