El mundo del espectáculo ha perdido a una de sus figuras más representativas con la deplorable muerte de la versátil actriz y productora Nuryn Sanlley. Para la sociedad se trata de una pérdida irreparable. Su incursión y dedicacion al teatro marcaron su frictífera existencia. Su nombre siempre se identificó con la actuación y con uno de los personajes más populares y aclamados de sus múltiples producciones: La Pinky. Era un ícono de grandes y chicos, que dentro y fuera del teatro hacía gala de las nobles cualidades que la caracterizaron. Nuryn, quien murió anoche a causa de un tumor cerebral del que había sido operada en septiembre de 2011, gozaba de un bien ganado afecto. Sus últimas actuaciones habían sido en las obras Que buena amiga es mi suegra y Cada oveja tiene su pareja. Había acuñado la frase de que nunca se pierde cuando se ama y hasta su último hálito de vida había sido la misma perrsona espontanea, sincera, autentica y amistosa. Como solía definirse. Sus aportes son el mejor legado para todos los suyos. Que descanse en paz.

