Estimulado por el crecimiento de un 8,6 por ciento para este año que vaticinó el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente de Haití, el cantante Michel Martelly, ha puesto en marcha una auspiciosa ofensiva para integrar la diáspora al proceso de reconstrucción de su país. Pese a la falta de experiencia que lastraba su incursión en la política, Martelly tiene la virtud, sin embargo, de saber lo que quiere para mejorar las condiciones de vida de los haitianos. Su gran preocupación la ha centrado en el sector educativo, para lo cual ha creado un fondo de asistencia para la población infantil. La asesoría de figuras como el expresidente estadounidense Bill Clinton es clave en el éxito del programa que ejecuta el gobernante haitiano. La economía crecerá, según el FMI, gracias a las labores de reconstrucción de un país todavía colmado de escombros a causa del terremoto del 12 de enero de 2010. Pero lo importante es que Martelly, que todavía no ha cumplido ni 40 días en el poder, goza de confianza para dirigir el traumático proceso.

