Página Dos

PRIMERA FILA

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La muerte este martes de un teniente de la Policía durante el asalto a un colmado en Herrera es otro aviso sobre el auge de la criminalidad y la violencia. Juan Arias Montero fue abatido por dos rufianes que se desplazaban en una motocicleta RX115 cuando trató de evitar un asalto en un colmado del barrio Duarte. Los asaltantes también cargaron con el arma del oficial. El crimen constituye otro alerta para las autoridades en torno al incremento de los  asaltos a mano armada en diferentes puntos. Pero además sobre la modalidad de los rufianes de vestir chalecos antibalas y gorras al estilo los agentes antinarcóticos y de la Policía. De la misma forma que se tienen que perseguir y aclarar los grandes crímenes, también hay que enfrentar la perturbadora violencia callejera. Por lo que se ha visto nadie está exento de ser ultimado o herido gravamente durante asaltos como el que costaron la vida al teniente Arias Montero. El suceso es para insistir en que la respuesta va más allá de la captura de los participantes en los luctuosos sucesos.

El Nacional

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