Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Las 36 mujeres que en los primeros cinco meses de este año han muerto en conflictos pasionales convoca a una profunda reflexión sobre la violencia que atenaza a la nación. El sangriento drama no puede reducirse única y exclusivamente a conflictos pasionales. También hay que tomar en cuenta otros factores, sobre todo de tipo social, que gravitan en la familia y en las relaciones sentimentales. Las autoridades se han conformado con un inane inventario, acompañado del habitual lamento y de alguna frase o salida política. Pero, como advirtió el arzobispo de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, los feminicidios, por su elevado índice, se han tornado desgarradores. Una preocupación que comparten amplios sectores. Y hay que hacer constar que el recuento sólo se circunsribe a los crímenes, exluyéndose otras brutalidades que se ejercen contra las mujeres. Los tribunales pueden jugar un papel importante en la sanción de los feminicidios, pero no puede olvidarse que los crímenes son resultados de conflictos sentimentales y sociales.

El Nacional

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