Las cuatro horas que duró el bloqueo del tránsito desde y hacia la zona turística Punta Cana-Macao fueron suficientes para un caos que ha preocupado a hoteleros y dirigentes del sector. Y no es para menos con la sensibilidad del turismo a los conflictos políticos y sociales. Tratándose de una región que concentra el 40 por ciento de las habitaciones hoteleras cualquier convulsión social envía un mensaje inquietante a una industria que, por demás, tampoco pasa por su mejor momento. Aunque los sindicatos del Este han interrumpido sus servicios en demanda de la reparación de carreteras y otras obras, el caos en el transporte al menos la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) lo atribuye a la permisividad de las autoridades con los grupos choferiles. Una protesta contra la detención de un dirigente sindical en medio de una disputa por el control de un gremio, y en la que probablemente está metida gente del Gobierno, fue el detonante del caos, con un efecto similar para el turismo como el que juega con candela.

